¿Qué haremos para que su muerte no sea en vano? Alcoholímetro

Así quedó el vehículo tras el accidente que dejó como saldo dos jóvenes muertas este viernes 25 de marzo.

PREGUNTA INDISCRETA

Por Bruno Eduardo Aceves Alejandre

¿Qué vamos a hacer en La Piedad para que las muertes de Exángari y Cristina no sean en vano?

Hoy, muchos desean que Exangari Valle Meza y Cristina Padilla Alanís hubieran pasado por el alcoholímetro.

Ayer, muchos jóvenes y adultos compartieron la ubicación del operativo para evadirlo y ganar, según ellos.

Mañana, se volverán a vestir de luto otras familias si seguimos buscando como evadir la ley y no como respetarla.

Ellas, por desgracias, no resucitarán este domingo. Explicaciones podrá haber decenas, centenas, miles. Va mucho más allá de una o un millón de culpas. Todos como sociedad somos responsables. La cuestión, una vez más será que vamos a hacer TODOS para evitar que estas escenas se vuelvan a repetir.

Debemos cuidar a nuestros jóvenes y hacerlo es no permitirles todo. -Porque te quiero, te lo prohíbo, decían antes de los padres-. Ahora el chantaje y la dictadura de los hijos es el común denominador. Le rendimos culto al dios automóvil, es aspiracional manejar uno, es deseo que sea más rápido, más grande, más potente. Pero no vemos las consecuencias que eso puede causar. Las imágenes de los fierros retorcidos que eran antes una camioneta, son el mejor ejemplo de las consecuencias.

Por un lado es excesiva oferta de alcohol prácticamente en cada esquina lo pone al alcance de cualquiera. Por otro, la poca o nula ética de los comerciantes que lo venden a diestra y siniestra sean mayores o menores de edad. En uno más, las autoridades de todos los órdenes: federal, estatal y municipal que dan manga ancha y son laxos en la aplicación de leyes y reglamentos. Seamos honestos, prácticamente no hay hora y lugar en que no se venda cerveza o vino.

Otra contribución para estas desgracias es la cultura de la ilegalidad y el incumplimiento a la ley. En Facebook existe un grupo llamado Alcoholímetro y Retenes La Piedad, Mich. Su descripción dice a la letra:

“ESTE GRUPO ES CREADO CON LA FINALIDAD DE APOYARNOS ENTRE NOSOTROS Y ASI EVITAR LOS MOLESTOS RETENES.

INFORMA SOBRE LA UBICACION DE ALCOHOLIMETROS, RETES, OPERATIVOS, CIERRES VIALES EN CALLES, AVENIDAS Y CARRETERAS VECINAS A LOS ALREDEDORES DE LA CIUDAD DE LA PIEDAD MICHOACAN.”

Son dos mil 170 miembros que prefieren conducir alcoholizados a sabiendas de que pueden causar un accidente, la muerte de otras o la propia. Sin duda Exángari, Cristina, sus padres, familiares y amigos hubiesen preferido pasar por el alcoholímetro, llevarse una multa, o pasar unas horas detenidas; al Calvario que están pasando. Eso sin duda sería menos lata que “los molestos retenes”.

Es tal el extremo que se llegan en esta cultura de la ilegalidad que al momento de escribir estas líneas un amigo de Guadalajara me relató: “El otro día fui a un bar que está frente a Radiorama, y cuando fui al baño leí un aviso del negocio que me dejó boquiabierto: le ofrecen a su clientela información puntual de la ubicación de los puestos del alcoholímetro, para que puedan evadirlo.”

Hace unos días el Director de Centros de Integración Juvenil (CIJ) de Zamora, Francisco Gil Cerda, Citaba una encuesta realizada a petición del Instituto Nacional de Psiquiatría “Dr. Juan Ramón de la Fuente” donde señala que en Michoacán el consumo de alcohol inicia cuando cursan 5to. o 6to. de primaria. Infantes de entre 10 y 11 años. Es criminal, porque hay quien les vende a esos chiquillos y alguien que no los vigila léase padres, abuelos, familia. Quien niegue el rompimiento del tejido social, vive en el país del nunca jamás.

Un evento similar a la tragedia que ocurrió este Viernes Santo en La Piedad, movió a toda la ciudad de Monterrey e hizo que naciera el programa Conductor Designado. Fue tanta la presión social que las fábricas cerveceras tuvieron que apoyar este movimiento aún a costa de sus ventas por una simple razón, sus clientes se estaban muriendo. El movimiento llegó a tal extremo que los antros, bares y cantinas prefirieron regalar los refrescos a los conductores asignados que perder clientela o la licencia.

Ellas, por desgracias, no van a resucitar este domingo, pero si podemos evitar que otros no mueran…

Pregunta muy indiscreta:

¿Alguien ha pensado que la labor de prevención a 42 mil personas por parte de CIJ merece más donativos y hasta la presea Cavadas?

 

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